ORIENT BAMBINO ER24003W. UNA BREVE REVISION.



Revisar el Orient Bambino no es desde luego una novedad para un blog acerca de relojes asequibles. Y menos aún si se trata de uno de la primera generación. Pero váis a observar que, pese a ser enormemente popular, siempre guarda alguna sorpresa.

Además me apetecía revisar físicamente algún modelo y enredar un poco con algún programa de retoque de fotografías. No es un tipo de entrada que se prodigue mucho en el blog, así que va siendo hora de cambiar de registro, aunque sea sólo por una vez.






Los que leéis el blog con asiduidad sabréis que el Bambino es una de mis debilidades. Comparto con otros muchos aficionados la afirmación de que se trata del automático asequible más elegante y mejor terminado del mercado (desde hace un buen número de años). Muy pocos relojes ofrecen en su rango de precios lo que el Bambino, empezando por su calibre "in house" y acabando por su increíble cristal plexi.

El que véis en esta entrada es mi segundo Bambino. Como cada reloj debe tener una pequeña historia personal asociada, el protagonista de la entrada se vino conmigo desde Portugal. Paseando por Braga, en un escaparate de una pequeña relojería (he de confesar que me paré en todos los del centro de la ciudad) mis ojos rápidamente se fueron a dos Orient que reconocí de inmediato. El ER24008W fue el elegido, dado que aún no disponía en mi colección de un reloj con caja "gold platted".






El Bambino siempre ha sido un pequeño prodigio de sencillez gracias a una esfera limpia y despejada (en el caso que nos ocupa en color plata y efecto rayos de sol muy difuminado), con sus índices aplicados y sus grafías en letra cursiva muy cuidadas. Las agujas dauphine bifacetadas completan el conjunto y llevan al reloj al terreno de los relojes de vestir. Sin embargo, no son pocas las imágenes del Bambino que podréis ver en internet con una NATO a dos o tres colores, dando lugar a un efecto bien distinto. Ello habla a favor de la polivalencia del reloj.

Un poco por encima de los diámetros de caja clásicos para un reloj de vestir, los 40,5 mm de este ER24003W no se revelan ni mucho menos excesivos, y hacen muy buena pareja con una muñeca de 18,5 centímetros de diámetro como la mía. Es un reloj ligero y cómodo.






Ahora bien, hay que ir con muchísimo cuidado de no golpearlo. No porque sea un reloj más frágil que cualquier otro automático, sino porque como podéis observar casi la mitad de su altura la ocupa su prominente y espectacular plexi. Al no ser zafiro, tiene todas las papeletas para ir acumulando defectos y rayaduras si no andamos con cuidado.

Ese plexi se apoya en un bisel pulido, muy pequeño, bajo el cuál se extiende el resto de la caja, con su carrura cepillada. La calidad de ambos acabados esta muy por encima de lo esperable para un reloj de su precio.






Puede ser que el elemento más discordante de todo el conjunto sea la correa de piel, correcta en su acabado simil croco pero un tanto brillante, lo que resta un poco de discrección al reloj. Como os comentaba, quien disponga de un Bambino y una NATO multicolor, debe hacer la prueba de combinar ambos. Seguro que el efecto le resultará sorprendente.





En resumen, soy consciente de que no os descubro nada nuevo en esta entrada. Pero creo que merecía la pena dar unas pinceladas y unas impresiones personales acerca de un reloj que probablemente sea un indispensable en cualquier colección de relojes asequibles. Con el Bambino uno casi nunca se equivoca...








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