CREPAS L'OCÉAN. IMPRESIONES SOBRE MUÑECA.



Después de un ligero retraso puedo presentar al fin y con satisfacción el Crepas L'Océan número 225/313. Y como no podía ser de otro modo, procedo al correspondiente análisis tras varios días ajustado a mi muñeca.

El primer apelativo que se me viene a la cabeza es el de "camaleónico". Por varios motivos. Por la distinta sensación que ofrece en el tránsito desde los renders a las fotografías de los prototipos y de ahí a su presencia física sobre la muñeca. Y también por su capacidad de mutar de aspecto de un instante a otro en función de la luz, como luego explicaré.

Como recordaréis, este es el primer reloj gestado, por decirlo de algún modo, en las redes sociales. Allá por septiembre del año pasado, Crepas ponía en marcha una consulta semidirigida en su muro de Facebook, permitiendo la elección de diversos componentes del reloj por sus fans. Cierto es que al final del proceso, el resultado sorprendió a casi todo el mundo, pero no puede decirse que la compañía no respetase la práctica totalidad de las decisiones. 





Vamos por partes, pero evitaremos una tediosa descripción de elementos y trataremos de centrarnos en las sensaciones, porque al final eso es lo que, al menos yo, más disfruto de un reloj. 

La sensación nos dice que no es realmente un reloj de 42 mm de diámetro, sino bastante más grande. Te "descoloca" totalmente la forma de la caja, completamente inusual, en la que queda acentuada la longitud por encima de la anchura, aunque sin perder las proporciones. Es un hexágono plano de acero que finaliza en ambos extremos en unas anchísimas garras. Esa angulosa caja cojín es la que da una impactante contundencia en un primer golpe de vista, ya que deja expuesta una buena cantidad de metal. Sin embargo la impresión se modula cuando examinamos con detenimiento el reloj, gracias a unos acabados sobresalientes.






La verdad es que casi todo en este reloj se sale de lo habitual. La corona a las seis, el armis con sus característicos huecos y un cristal zafiro abombado con una transición entre la superficie lateral curva y la superior totalmente plana muy acusada contribuyen a esa sensación de "descoloque" que te hace ser consciente de llevar puesto un reloj peculiar. 

Es realmente llamativo su aspecto al observarlo horizontalmente desde la carrura y recuerda a una especie de pirámide azteca con tres segmentos: la base constituida por la caja cojín (con dos segmentos simétricos ligeramente curvados en su eje mayor), el siguiente escalón conformado por el bisel (con un estriado pulido sólo en los cantos vivos muy trabajado), y la cúspide final rematada por el cristal zafiro, que sobresale sus buenos dos milímetros por encima del bisel, con el que forma un ángulo de noventa grados.

Así, sucede que esta morfología tan característica es la responsable de llevar al extremo la apariencia de reloj de buceo del L'Océan. Para mí, es el reloj más "diver" de la compañía.





En cuanto a la calidad de acabados, probablemente sea uno de los Crepas más refinados. El mecanizado de la caja es de alta calidad, con cepillados en carrura y cara anterior de la caja muy bien definidos, mientras que los bordes de la caja se han biselado y pulido a espejo con esmero. Transmite una sensación de calidad de factura bastante superior al precio del reloj.

Por lo que se refiere al dial, es el responsable del aspecto camaleónico del reloj. Bien puedo decir que el azul del L'Océan tal vez sea el más bello que haya visto en un reloj de buceo y varía de intensidad según la calidad y la cantidad de la luz que incide sobre él. No ofrece el típico efecto tornasolado pero mantiene un brillo homogéneo muy matizado por su acabado en estrias verticales. Las grafías son excelentes y el juego de agujas minutera y horaria merecen una mención especial, ya que su segmento central tiene un acabado cepillado y los laterales estan rematados con un perfecto pulido a espejo. Una idea que Pablo Calvo ha tomado del Richard Mille RM11, tal como él mismo me confesaba en unos recientes emails.






Se ha debatido bastante en los foros, durante los últimos días, acerca de la comodidad del reloj. Indiscutiblemente no ofrece la comodidad de una estructura ligeramente curvada y su caja completamente recta no puede decirse que sea ergonómica con respecto a la muñeca. Para aquellos con diámetros de muñeca menores, sus asas pueden tender a sobresalir ligeramente. Mi sensación no obstante ha sido de comodidad (18 cm de diámetro de muñeca), mucho mayor por ejemplo que la ofrecida por el Cayman, el anterior modelo de Crepas, de mayor altura. 






Por lo que se refiere a la marcha del calibre ETA 2824-2, en estos primeros días se ha adelantado un promedio de 14 segundos cada 24 horas, un poquito superior a lo que la firma helvética publicita para este movimiento. Por lo que he podido leer en los foros, algunas unidades se desvían bastante más y a buen seguro será un defecto que la compañía podrá corregir con el consiguiente ajuste. 

Se comenta además la menor potencia del lumen respecto a modelos previos de la firma. Mi sensación corrobora esta afirmación, si bien el reloj es perfectamente legible bastantes horas después de permanecer a oscuras (para alguien que se despierta en alguna ocasión por la noche, como es mi caso, no ofrece mayores dificultades de lectura). A continuación muestro una foto del lumen a pleno rendimiento obtenida por otro propietario:






Como se puede apreciar, toda la superficie del bisel queda iluminada por efecto del luminova que impregna sus marcadores de minutos. He observado que pasado un buen rato a oscuras, tanto el punto de las doce como los marcadores de diez minutos (10,20, 30, 40 y 50) se "funden" con el fondo, resultando dificultoso diferenciarlos. Tal vez una luminova de distinto color, al menos para el punto a las doce, hubiera resuelto ese problema.


El reloj viene dotado con un caucho y una NATO azules en un maletín cuya presentación es irreprochable. Como complemento solicité una correa de piel de tiburón del maestro Jacobo (Jacobstraps). Sin duda este complemento merece un pequeño análisis separado, ya que su calidad me ha parecido extraordinaria.



   

Es una correa que se adapta casi de inmediato a la muñeca, extremadamente flexible y cómoda, en acabado mate, pespunte blanco y hebilla con ardillón muy similar al del tipo "retrosicuro" de la firma Isofrane.

Con esta correa de piel, el peso del conjunto se aligera de manera notable y da la sensación de que el reloj se adapta aún mejor a la muñeca. 





Como véis, precisa para su instalación el acoplamiento de una pieza metálica que permite librar la corona a las seis, una solución muy similar a la del ZRC original. 








El maestro Jacobo me ha permitido utilizar algunas de las fotos obtenidas durante la confección de estas correas completamente artesanales:








Bien, hasta aquí esta revisión acerca de las sensaciones que ofrece el último modelo de Crepas sobre muñeca. Sensiblemente mejorado con respecto a los primeros prototipos y bastante más trabajado en su acabado (sobre todo el mecanizado de la caja) que el Cayman (el cuál ya de por sí ofrecía un alto nivel), el L'Océan es un reloj que se adora o se detesta, precisamente por lo inusual de su anatomía.

Insisto en que tal vez sea uno de los relojes más originales, por su forma, que pueda verse sobre muñeca y sin duda en su rango de precio no existe nada parecido en el mercado. Viste uno de los azules más fascinante que yo haya visto en un diver.

Y es camaleónico porque sorprende más que ningún otro con respecto a los renders iniciales, en función de la luz que recibe el dial y al combinarlo con una correa de piel. Da la sensación de ser varios relojes en uno sólo...






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Comentarios

  1. Me parece muy bonito. Los azules que tiene son preciosos. Pero me da que a la larga es más un reloj de colección, un reloj de cajón, un reloj de disfrute casero, que un reloj de pulsera.

    Hay que ver la de relojes que no me quedarían bien por tener una muñequita de porcelana. Por cierto, ¿cuál es el precio del reloj?

    Un saludo.

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  2. Bueno, de momento yo lo estoy disfrutando como un enano. Sí que es verdad que todos los Crepas son "un poco de colección" y probablemente se revalorizen con los años, al ser todos ediciones limitadas.

    El precio del reloj eran 742 euros IVA incluido, si no me falla la memoria.

    Saludos.

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  3. Magnífico artículo, no se puede describir mejor las sensaciones que transmite la última creación de Crepas.

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    Respuestas
    1. Pues muchas gracias. La verdad es que el L'Océan cada día me sorprende con algún detalle...

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