TISSOT PRX.

 

¿Vuelven los setenta? Puede ser... Supongo que Tissot habrá pensado: "quien golpea primero, da dos veces". Y este ha sido, realmente, un golpe sonoro, porque la firma suiza agotó en pocas horas sus existencias en página web del nuevo PRX.

Vengo pensando desde hace algún tiempo que las compañías relojeras en general andan algo huérfanas de ideas frescas. Pero no puedo negar que, aunque tratándose de un diseño con muchos genes Genta, el nuevo PRX es un reloj muy atractivo desde casi todos los puntos de vista. Si el cuarzo se ha agotado en horas (ahora nuevamente disponible), no quiero pensar qué ocurrirá con el automático...




Mentar a Gerald Genta es mencionar a uno de los mayores genios del diseño de relojes durante el siglo XX. Diseños para Omega, Universal Geneve, IWC... pero ante todo se le recuerda por dos iconos de la relojería: el Patek Philippe Nautilus y el Audemars Piguet Royal Oak.

Como una de sus señas de identidad, el brazalete integrado en la caja, a modo de prolongación de la misma, y que el nuevo PRX muestra nítidamente, utilizando una calidad de acabados en todos sus elementos muy difícil de observar en relojes de su mismo nivel de precio (aunque se trate de un cuarzo). Es una bastante fiel reproducción de unos de los Tissot Seastar de los setenta y, sin duda, la firma ha estado muy hábil al seleccionar precisamente aquél reloj como base para la presente reedición...




Como se puede apreciar, el trabajo de la caja desmiente, observado al macro, la aparente simplicidad que ofrece el reloj en un primer golpe de vista. Sus líneas son altamente complejas, el engarce con el brazalete para nada sencillo y el contraste con el perfecto circulo del bisel fijo y pulido, sencillamente soberbio.




La esfera, disponible en azul (soleil) y plata (con estriado vertical) es el perfecto ejemplo de limpieza y buena legibilidad, y se acompaña de un juego de agujas de bastón, bifacetadas, cuyo diseño ha sido bien meditado y ejecutado.




A excepción de la arista superior, la caja, de 40 mm de diámetro, está completamente cepillada. Forma un continuo con el primer end link del brazalete, cuyos eslabones siguen una acusada disminución hacia el cierre (de mariposa, con pulsadores).

Se trata de un brazalete que contribuye de manera decisiva al fuerte carácter del reloj, con sus eslabones también cepillados y con un grosor no excesivo que recrean perfectamente los brazaletes "flat link" tan característicos de muchos relojes de los setenta.




El calibre es un ETA F06.115 de 3 joyas dotado de indicador de fin de vida de la batería EOL (indicado mediante saltos de cuatro segundos de la aguja segundera).



 

El PRX es sumergible hasta 10 atmósferas, de modo que es perfectamente apto para actividades acuáticas como nadar o hacer snorkel a escasa profundidad. Y no por ello pierde su carácter de reloj capaz de desenvolverse muy bien en escenarios más elegantes:




Por lo que he podido averiguar, Tissot se plantea presentar hacia finales de año la versión con calibre Powermatic 80 y, de hecho, he localizado algunas imágenes de estos modelos. En ellos, por lo que se aprecia, cambia (en mi opinión a peor) el diseño de la esfera:




El precio en página web para los nuevos PRX es de 355 euros.






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