OMEGA X SWATCH BIOCERAMIC MOONSWATCH SPEEDMASTER.

 

Ya tiene su gracia que el primer Omega, el primer Speedmaster y el primer Swatch del blog no sea realmente un Omega, y dude, al comenzar a escribir esta entrada, si es un Speedmaster o un Swatch. ¡Estoy hecho un lío!. Bueno, un Swatch sí que es.

Omega. Swatch. Dos gigantes englobados en el mismo conglomerado relojero (Grupo Swatch), ambas con un bagaje apabullante y desde hace unas horas, perpetradoras del lanzamiento del reloj asequible más importante del 2022 y, quizás, del más relevante desde el punto de vista comercial de los últimos años.




¿Qué decir de este reloj que ha incendiado los portales relojeros y las redes sociales, que ha supuesto un auténtico seismo entre los aficionados, que tiene ahora mismo a gente haciendo cola a las puertas de algunas tiendas Swatch y que suscita miles de opiniones en tan sólo 48 horas?

Es muy, muy difícil acertar en el análisis. Hay quien se centra en la inconveniencia de que una firma como Omega "ceda" el diseño de su reloj más icónico (en esencia, el más emblemático de la historia de la relojería) a una compañía como Swatch, cuyo cliente objetivo es aquel que no desea complicaciones presupuestarias, busca funcionalidad y modernidad a un tiempo y no es, por lo general, aficionado al mundo de la relojería. 




Pero he de reconocer que, tal es el atractivo y la atemporalidad del diseño original del Speedmaster que son muchos más los que, aún siendo sesudos aficionados, se rinden a este democrático Speedy. Porque efectivamente, al final creo que he decidido que es un auténtico Speedmaster: lo dice en su esfera, con exactamente las mismas grafías que en el modelo de Omega, junto al propio logo de la firma (aunque compartido con los de Swatch). Y, desde ese punto de vista es, también, un producto que devalúa en cierto modo el significado de aquel.

Es una pequeña (o gran) traición del Grupo Swatch porque, a partir de ahora, existe un Speedmaster Moonwatch (o MoonSwatch) con calibre de cuarzo, caja semiplástica y más combos de color que "my little pony".




Son once modelos, cada uno con el apodo de "Mission to (un planeta del sistema solar, mas el astro rey y nuestro satélite, la Luna)" embarcados en una de las más torticeras y efectivas campañas publicitarias que yo recuerde y puestos en la órbita del mercado con unas condiciones diseñadas conscientemente para disparar el anhelo de conseguir cualquiera de ellos.

Porque la decisión de vender (al menos en el momento de su lanzamiento) un Speedmaster de 250 euros exclusivamente en unas pocas tiendas físicas de Swatch (en España sólo cuatro: dos en Madrid, una en Barcelona y otra en Valencia) es una estrategia que excita el deseo de consumo pero, si se medita sosegadamente, traduce también una profunda falta de respeto del Grupo Swatch por sus clientes...




¿Qué digo clientes? En esencia, los responsables de este lanzamiento no veían tales al diseñar su estrategia, sino sólo consumidores. Y hay una sensible diferencia entre ser cliente y ser consumidor, o al menos yo así lo entiendo. Bien visto, de ahí el trato por parte del Grupo Swatch: el consumidor lo soporta todo mucho mejor que el (buen) cliente.

La misma diferencia existe entre quien ama los relojes, entiende el significado histórico de un determinado modelo, y disfruta comprendiendo sus complicaciones y características técnicas y quien les otorga la categoría de bisutería. Este, estimados lectores del blog, es el Speedmaster "de bisutería".




¿Merecía el Speedmaster tener una versión "de bisutería"? ¿Precisamente tenía que ser elegido para ello uno de los relojes más trascendentes de la historia de la relojería? ¿Le seguirán el Seamaster, u otros modelos de Omega? Yo ciertamente no tengo respuestas para estas preguntas...

Vayamos ahora al análisis del reloj en sí. En primer lugar he de decir que las sensaciones personales no son homogéneas para las once variantes disponibles. Hay tres que encuentro más equilibradas desde el punto de vista estético: "Mission to Neptune" (azul), "Mission to Jupiter" (beige) y Mission to Moon" (negro, el más próximo al Omega Speedmaster Moonwatch) y una desde el punto de vista "histórico": "Mission to Mars" (directamente inspirado en el Speedmaster Alaska Project). Eso sí, adviértase la disposición de las subesferas, sensiblemente más desequilibrada que en el Moonwatch.




Los nuevos Speedmaster MoonSwatch tienen una caja fabricada con un material denominado Bioceramic, conformado por dos terceras partes de cerámica y una tercera parte de plástico. Como se aprecia, este material es susceptible de adquirir cualquier tonalidad de color. 

Sus dimensiones son prácticamente idénticas a las del Moonwatch: 42 mm de diámetro, 13,25 mm de altura. Vienen dotados con calibre de cuarzo (parece que de origen ETASA), el cristal es mineral (con una sutil S grabada en su centro, remedando el logo de Omega en el cristal Hesalite del Speedmaster Moonwatch) y son sumergibles sólo hasta 30 metros.




Todos ellos comparten diseño de la tapa trasera, en la que aparece en su parte superior una cobertura de la batería decorada con el cuerpo celeste que da nombre al modelo. Lo cierto es que resulta sumamente ingenioso y visualmente atractivo. Para calificar las inscripciones la verdad es que solo tengo un adjetivo: "Dream big", "Fly higher", "Explore the Universe", "Reach for the Planets" y "Enjoy the Mission" son insulseces impropias de aparecer conjugadas en un mismo objeto al que se denomine Speedmaster.

La dotación es un velcro estilo NASA, con colores combinados con los del propio reloj y grabado con los nombres y logos de ambas firmas, Swatch y Omega, y con la denominación del modelo (Speedmaster) en su segmento más largo, que al menos en las imágenes disponibles es firme candidato a ir al cubo de la basura y ser sustituido por algo con más sustancia (salvo que sea para regalo de primera comunión, en cuyo caso es la guinda del reloj).





¿Qué más puedo decir? Pues que, aunque no lo parezca, no me molesta en absoluto que el Grupo Swatch homenajee a un reloj de su propiedad (total, ellos sabrán), que no estoy demasiado convencido de que esta tormenta publicitaria acerque a la gente joven al universo Omega ni a la afición por los relojes y que detesto la estrategia de comercialización, descaradamente enfocada a hacer pasar por artículo de lujo algo que intrínsecamente (por materiales y características técnicas) no lo es. Nada que objetar en cuanto a diseño, evidentemente, porque es copia de un diseño ya de por sí magistral.




Para pinchar un poco la burbuja, añadir que la propia Swatch ha informado (un tanto escondido en redes sociales, no en su página web) de que el reloj estará a la venta online más adelante (sin especificar cuando) por lo que os aconsejo que no os obsesionéis. Habrá para todos, y aún sobrarán para saturar los océanos de plástico. Una lástima, porque, en justa respuesta a la estrategia de marketing de la firma, de no haberlo sabido hubiera corrido a por uno, pero no como cliente ni aficionado, sino como especulador. ¿Me haré con un MoonSwatch más adelante? Otra pregunta a la que no sé responder.

No voy a cerrar la entrada mostrando uno por uno los once modelos. Para eso ya están Hodinkee, Ablogtowatch y otras muchas, y la propia página web de la compañía.




https://www.swatch.com/es-es/bioceramic-moonswatch.html





Comentarios

  1. Acertadísimo análisis, del que suscribo cada palabra. Lo que yo sí tengo seguro es que no me voy comprar ninguno. Disfruto desde hace años del auténtico Moonwatch.

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    1. Yo desde 2019, y lo que tengo seguro es que no haré cola a las puertas de una tienda para comprar este MoonSwatch, pero sí que iré, en su día, a trastearlo y decidir si merece la pena o no. Y posiblemente me anime, más por traerlo aquí al blog que por otra cosa.

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    2. Lo de las colas que se están viendo, es algo ya esperpéntico...

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    3. Efectivamente, y es algo diametralmente opuesto a la imagen de marca que persigue Omega. Hoy hemos visto en medio mundo a especuladores atropellarse como si fueran a buscar un artículo de primera necesidad después de un desastre y es, como bien dices, un esperpento.

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  2. No puedo estar más de acuerdo con tu comentario cuando dices que "son Swatch, hehos por y a la manera de Swatch y deben ser tratados como Swatch". Precisamente por eso me cuesta entender porqué en ellos aparece el logo y el nombre de Omega y la denominación Speedmaster. Entiénsadase que la dificultad para entenderlo no significa una crítica, y por eso comento en el post que ellos sabrán lo que hacen. Lo que sí critico es la vergonzante estrategia de marketing. Se ha creado tal expectativa disparatada precisamente por utilizar un nombre y un modelo icónicos asociado a un precio de saldo, y distribuyéndolo inicialmente el tres o cuatro tiendas en cada país. Ahora, el Grupo Swatch está recibiendo fortísimas críticas por parte de cientos, si no miles, de consumidores/especuladores (me niego a llamarles aficionados) que han esperado días y han observado que los relojes duraban apenas cinco minutos en esas pocas tiendas, a las cuáles habián distribuido conscientemente unas pocas docenas de unidades. Es un fracaso del Grupo Swacth, quizás no en ventas, pero sí en imagen. Y aquí todos sabemos que el dinero va y viene, pero la imagen y el buen nombre cuestan décadas ganarlos, y minutos perderlos. Eso es lo que ha hecho el Grupo Swatch hoy, con un hype desmesurado para una oferta inicial premeditadamente vergonzante (por mucho que luego, según pasen los meses, se amplíe la oferta de producto).

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  3. Haber puesto "Professional" en la esfera ya hubiese sido inenarrable. De acuerdo en que el MoonSwatch es un cuarzo normal, justito justito. Para su dicha, nació con genes y cuerpo de modelo...

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  4. Vaya "brillante" idea del Grupo Swatch, los mismos visionarios que le negaban futuro a los Smart watches....
    Y ahora nos van a vender la rueda haciendo un fake barato de un icono, con el plan marketingtoso de que en el futuro el consumidor que compre el fake desee en el futuro hacer se con el auténtico Speedmaster..... Claro que si, campeones, me aficionare a los Porsche porque me pueda comprar uno con carcasa similar pero con motor de un cortacesped....
    En fin, que en vez de dedicarse a desarrollar y mejorar el producto de algunhas de sus filiales que se merecen mas (Certina, Epos, Longines, Breitling) han inventado la rueda.
    Ay, cuanto daño sigue haciendo Hayek a la auténtica aficion a la relojeria!
    Gracias por el blog, y saludos a todos.

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  5. Perdón, no quería escribir Epos sino MIdo...... Epos es una compañía independente, pequeñita, seria y que hace muy buenos relojes. Afortunadamente "aun" no está en Grupo Swatch.

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    1. En respuesta a tus dos comentarios. La verdad es que a mí este terremoto me ha servido para volver un poco más la vista precisamente hacia compañías más pequeñas, más independientes y con un marketing bastante más honesto. Hoy mi interés y mi intención de compra va más un la dirección de Nomos o de Sinn por poner dos ejemplos, que de Omega. Y en precios por encima de las dos primeras, Grand Seiko. El que intenten conquistarte con este tipo de marketing aveces tiene estos efectos...

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  6. A mí el reloj no me gusta y coincido con ARB Cuentatiempos en que es muy caro para lo que da a cambio. Al menos podían ofrecerlo con la carga solar, un buen argumento de venta en estos tiempos en los que el medio ambiente es - al menos cara a la galería - una preocupación ampliamente compartida.

    Algunos somos de la opinión de que es una pena que la gente joven esté dejando de utilizar relojes de muñeca: no me refiero a un mecánico como un Seiko 5, es que a muchos ni siquiera les interesa llevar en la muñeca siquiera un Casio.

    Y desde este punto de vista, el éxito de ventas de este reloj me parece una buena noticia. Quien sabe si con iniciativas como esta entre la gente joven se recupera, al menos en parte, el uso del reloj de muñeca.

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    1. Ese es uno de los argumentos de defensa de este reloj, la difusión del interés por la relojería entre los más joven. Yo soy francamente excéptico en este aspecto, pero me gustaría estar equivocado. Aquí ha habido ingentes cantidades de marketing y escasa labor de difusión de conocimiento. Escuchaba en un programa nacional de radio que se trataba de un acontecimiento, porque se ponía a la venta el reloj que había llegado a la Luna a un precio asequible, así, sin más análisis. No que se ofrecía una réplica en plástico y cuarzo de otro reloj cuyo significado y trascendencia sólo conocemos los aficionados y poca más gente. Sí, quizás a alguien o a unos cuantos les pique la curiosidad y lleguen a conocer el Speedmaster Moonwatch, pero seguramente se horrorizarán de su precio y entenderán (no sin cierta lógica) que cual es la razón para adquirlo y gastarse el suelo de varios meses si pueden disfrutar de una copia por muchísimo menos. En esencia, Swatch fomenta con esta decisión, el mismo razonamiento que mantiene viva y boyante la industria de los fakes y las copias. Vamos, que en mi opinión, se pega un tiro en el pie (de Omega).

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    2. que relojes más bonitos, el verde me ha encantado. https://guardatiempos.com/omega-seamaster-historia/

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