MAEN MANHATTAN.


Es común que las microfirmas elijan relojes de corte deportivo (divers, cronos varios...) a la hora de ampliar sus catálogos. Ello deja bastante menos espacio a otro tipo de propuestas, que por lo general llegan a un menor número de clientes.

Y, tal vez, una de las más arriesgadas sea la de los relojes de vestir de tipo square. Por ello, si das ese paso, al menos debes incluir elementos e ideas que sabes que han funcionado bien en el pasado. Algo de eso es que ha hecho la holandesa Maen en su nuevo lanzamiento.




Casi siempre que hablamos de relojes octogonales, a los aficionados se nos vienen a la mente los diseños que nacieron del lapicero de uno de los grandes diseñadores de la historia de la relojería: Gerald Genta.

Y, sabiéndolo bien, Maen introduce en su nuevo Manhattan la  estructura octogonal y el brazalete completamente integrado con la caja. Sin embargo, aporta una cierta originalidad, porque, si os fijáis, la esfera, aún siendo un polígono de ocho lados, adquiere una forma más rectangular que la propia caja. Yo creo que se ve mejor en la siguiente imagen:




Esa discordancia de formas entre caja y esfera es tal vez lo que más me ha llamado la atención de este reloj. Así que tiendo a verlo como un híbrido entre los diseños de Genta y los relojes rectangulares del estilo del Jaeger LeCoultre Reverso (salvando las distancias).

No es un reloj para cualquier aficionado. Pero sí es un reloj elegante, no sólo por sus formas y dimensiones (37 mm de diámetro, 9,3 mm de altura y 47 mm L2L) sino también por sus acabados. Y, tratándose de la creación de una microfirma, uno de los pocos automáticos asequibles con este concepto.






Como os comentaba, la firma ha cuidado con mucho esmero los acabados del reloj (lógico, si tenemos en cuenta su filosofía). Los acabados de la caja son, al menos en renders, de alta calidad, combinando pulidos y cepillados en la búsqueda de resaltar las complejas superficies de la caja y el bisel fijo. Como se aprecia, la corona va firmada.




La esfera, con un delicado trabajo estilo cotès de geneve, incorpora unos grafías y unos marcadores tridimensionales muy cuidados. No se ha descuidado el juego de agujas, de tipo bastón y con un diseño que ya forma parte del lenguaje de estilo de la compañía, pues han sido utilizadas en otros modelos previos.




La colección se compone de cuatro modelos con fechador y otros cuatro si él, con esferas de color azul, antracita, gris hielo y salmón.

El calibre utilizado es el Ronda R150, un movimiento cada vez más presente en las creaciones de las firmas independientes y micros debido a la dificultad de acceso creciente a las máquinas de ETASA-Grupo Swatch. Sobre el papel se caracteriza por sus 40 horas de reserva de marcha, sus 25 rubís y sus 28.800 alternancias, viniendo de fábrica con unos parámetros en cuanto a ajuste de +/- 20 seg/día.





Mención especial merece el brazalete metálico, no sólo por su integración con la caja, sino también por el trabajo de sus eslabones, todos ellos facetados, lo que le aporta una estructura tridimensional realmente atractiva.




La tapa posterior es ciega y completamente lisa, excepto un discreto estriado periférico que recuerda en cierto modo a las tapas de algunos Rolex.




Si nos salimos de los renders, ¿cómo se comporta el Manhattan sobre muñeca? Veamos en las siguientes imágenes:






Como os comentaba, un reloj no para todos los gustos, pero sí con mucha elegancia.

El Manhattan (date y no date) está disponible en página web de la compañía, al precio de 699 euros.



https://www.maenwatches.com/collections/manhattan-37


 

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